Regalo de Reyes
Hubo una vez, pero se agotaron
lunes, 29 de diciembre de 2025
A José Luis González por el país de cuatro pisos, el fondo del caño y sobre todo por la carta
Ayer hubo otro apagón y como de costumbre cada cual manejó la situación acorde a sus posibilidades. Que no haya luz durante el día es un pejiguera, mas cuando comienza a caer el sol las cosas suelen complicarse. Elpidio tiene por costumbre acostarse a dormir para eludir el fastidio de andar tropezando por aquí y por allá en medio de las tinieblas como un caculo riqueño. Esta vez quiso hacer algo diferente o “reinventarse” como dicen algunos por ahí. Subió a la azotea de su edificio, sacó la carne que tenía en el congelador, preparó el “Hibachi” y comenzó a asarlas para evitar que se echaran a perder. También desempolvó los cartones de Bingo y los dominós. Además lo vi subir una botella de ron y una bolsita con hierbas para espantar los mosquitos. Estuve a punto de unírmele, pero como andamos trastocados por motivo de la política preferí contemplarlo para distanciarme de los problemas.
En la azotea del edificio de Elpidio unos cuantos vecinos disfrutaban a son de música, bebida y comida. Conforme pasaba el tiempo más me tentaban la algarabía, el humo del asador y las canciones Héctor Lavoe. Elegí acostarme a dormir, no sin antes cuestionarme si había perdido la capacidad de volver a ser gente.
maac, miércoles, 30 de abril de 2025
La vez que quise tocar el corno francés…
(Otra anécdota)
Sucedió en el 1975, si la memoria no me falla, llevaba poco más de un año tocando trombón. Ya sabía el do, re, mi, […] la, si y un par de cositas más, dicho de otra manera: era tremendo malango. Nos encontrábamos en medio de la época dorada de la Salsa y casi todas las radioemisoras la tocaban. No sabría decir en cuál, pero fue en una de ellas que por primera oí el bolero “ Deseo salvaje”. La introducción del bolero en la producción “The Sun of Latin Music”, que fue la que escuché, comienza con un breve solo de corno francés y ese fue el momento preciso en que “quise tocar corno francés, sin saber que quería tocar corno francés”. Como solía sucederle al, Quijote, hidalgo se me confundieron los gigantes con los molinos y mientras sonaba el corno francés sufrí un pequeño delirio en el que podía asegurar que estaba oyendo un trombón y que quien lo hacía pitar era Barry Rogers. La no cosa termina ahí, corrí hasta mi habitación, monté mi trombón Amati, al igual que don Quijote creía que mi Rocinante era un Bucéfalo y lo hice pitar (tocar notas muy agudas). Así pasamos muchas tardes Lalo Rodríguez inspirando, el Amati pitando y la perfecta entonando. Ya para ese entonces la orquesta de Eddie Palmieri no se llamaba “La perfecta” y sí, parece que me pasó como a don Quijote que de estar oyendo tantos discos de salsa se me secó el seso.
maac, lunes, 29 de diciembre de 2025

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